Dái de odio
Chancho traído de lejanos parajes
De tierras agrestes, desiertos sin paisajes
Monstruo de cuernos salientes
Nariz afilada y deformes dientes
Con palabras hirientes, blasfemas
Con discursos silentes, condenas
Eres mugre, escoria, la roña del mundo
Insulto mezquino rabioso iracundo
Yaces estiércol regado en chacras
Bosta maloliente dejada por vacas
Has logrado seducir doncellas
Inocentes, castas, y bellas
Recitando y escribiendo poemas
Haciéndoles soñar, pobres ingenuas
Han llegado sin fin a quererte
Te han dado el amor de su vientre
Pero tuerto desdeñas la flor
Que crece en el jardín de amor
Escondes la mirada que más te queda
No eres nada, no vales la pena
Si acaso la distancia y el tiempo curaran
El dolor y las heridas provocadas
Estas tejiendo la soga que un día
Será tu collar, te ahogará en vida
Ahora ríes de tus proezas logradas