Reyna de combi
vives en esa casa ni tan bonita ni tan fea, seguro piensas que noperteneces a este barrio de calles polvorientas, de gente chusca,panederos gritando el pan cada mñaana, peleas en el mercado, y dosseñoras discutiendo por unos centavos, no perteneces a este mundo, y lafatalidad de seguro te hace vivir aca, miras al cielo y sueñas confuturos novelescos, con el principe que te sacará de esa pocilga, y porfin tendras el trato de reyna que siempre mereciste, tus cabellosdorados ensortijandose de a pocos, los sujetas con ganchos de plasticoque intentas ocultar con algo mas de cabello, tu rostro fino y tucuerpo esbelto, derraman simpatía, nadie te enseño a caminar de esemodo, pero lo aprendiste y ahora dejas boquiabiertos en tu camino, tusojos parecen no estar aca, pero tan pronto escuchas los alaridos de lagente humilde, que te llaman señorita, parecen incrementar su realezaya no tienen tiempo de mirar si quiera, al común, a la chusma, essuficiente regalar tu paseo por las calles, que se conformen con vertey hasta de repente olerte, tu madre como si fuera la ultima de tusvasallas, lleva tus cosas, pues no eres capaz de comprar algo en lastiendas del barrio, tus manos no saben de cucharrones, ni de ollas nide trastos, pues eres la reyna, no eres mala solo bella, como si esofuera un castigo, has sido atrapada en ello, ya ningun chico te saluda,ya las chicas no te tienen envidia, seguiras esperando al principe queen algún baile te enamore, como ahora esperas la combi que te lleve atu trabajo, inclinandote para subir y compartir con la señora que vendegolosinas en el mercado, con el chico que tiene mala fama, y vendrá unagorda con polleras malolientes que se sentará a tu lado para completarel cuadro.
No eres mala, si acaso se equivocaron al ponerte en estesitio, si acaso tuvieras mejor suerte y pudieras irte, lagrimas llenantus ojos en las noches soitarias y unos cuantos suspiros te dicenvuelve a soñar con la felicidad en un lugar lejano, huye de la realidady se feliz en el futuro que aún no tienes.