Chismecito calientito
¿Quieres que te cuente lo que me contaron anoche? Su inquietud de niña a punto de abrir un regalo despierta mi curiosidad; baja la voz levemente acerca su boca a mi oreja y empieza el relato, en medio de sus susurros cosas como “¿quién se habrá creído?”“Lo peor no solo es eso”“es que tú no la conoces” son entonadas con singular acento y entonación, ahora se separa un poquito y su boca gira para un costado su mirada para el otro lado mirando al techo quizás, disimulando ante las paredes y muebles que son nuestros únicos acompañantes, dice algo como “el tiempo se encargará de juzgar” yo esbozo una sonrisa que no se como interpretará ella pero la cortó, al ver un gesto desaprobatorio, al parecer me excedí en la familiaridad, ahora toca la segunda parte el comentario que siempre es más largo que el propio chisme, y una envidiable descripción del pasado, el presente y hasta el futuro empieza, recordando las cosas buenas y malas resaltando aquello que pudiera calificarse como reincidencia, juzgando y condenando a una suerte fatal, o a la desaprobación pública, esa última frase suena graciosa, imaginó una ley del hielo, esbozo otra sonrisa, pero ella no parece notarla, ya esta enfrascada en su quimera y breves comentarios de mi parte son exaltados con grandilocuencia digna de cualquier orador profesional, esto me divierte cada vez más, las posturas el vaivén de sus piernas denotan un cierto nerviosismo, como si acaso notara algo mas en mi, como para terminarla pregunta algo acerca de algún conocido me regala piropos y suelta la frase que me deja inquietante “ya me comentarán algo de tu vida”, imagino las mil cosas que hice y por las cuales sería condenado resucitado para volver a serlo, suelto una carcajada y me despido alegremente.